Un par de semanas antes de que llegue la primavera han llegado ellos. Primero él, a reconocer el lugar durante año tras año celebra con ella el milagro de la vida, pasados unos días ella, feliz de reencontrarse con él y dispuesta a revivir la ardua tarea, pero imprescindible, de la perpetuación de la vida.
Se les conoce como los buitres sabios, capaces de utilizar, cuando es necesario, rudimentarias herramientas para acceder a su alimento.
Con sus melenas de director de orquesta al viento, su llamativa cara gualda y sus patas rosadas, tienen el encanto de de un ser mitológico, singulares en su belleza.
Espero verlos cruzar por delante de nuestra terraza mágica antes de que se vuelvan a marchar en septiembre.



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